SAN ROQUE: Tarija baila para el Tata que cura



[La revista Escape de La Razón, en su sección de Antropología publicó este artículo referente a la fiesta de San Roque del Departamento de Tarija - Bolivia]

La ciudad andaluza de Tarija se vistió de fiesta por el lapso de un mes en la celebración de San Roque, patrono protector de la salud de sus habitantes. Esta tradición popular, que convoca a toda la población tarijeña, se inicia el 16 de agosto, fecha del santo, y se extiende durante 30 días. Este año concluyó el 15 de septiembre con el denominado Encierro o la Fiesta Grande.
Por tradición, el santo sólo concede peticiones de salud a sus profesantes, todos hombres que —vestidos de chunchos— hacen su promesa pidiendo la intercesión milagrosa para sí, un familiar o persona necesitada.
El santo que cura
En el siglo XIX se construyó en el pueblo de Lazareto, a siete kilómetros de Tarija, un leprosario. Según la tradición, allí habría aparecido San Roque para curar las heridas de los enfermos.
Muchos de los pacientes sanados milagrosamente eran guaraníes. Por ello, la imagen del “tata doctor” se habría fusionado con la deidad indígena de Tumpa, para convertirse en el San Roque, que es hasta hoy el patrono mayor del pueblo tarijeño.
En un inicio la fiesta duraba sólo tres días: el primer domingo de septiembre empezaban los festejos y dos días se dedicaban a la octava. Hoy, el evento ocupa todos los domingos de septiembre, empieza con San Roque, la Octava de San Roque, San Roquito y la Octava de San Roquito, con fiestas paralelas. Cada semana se cambia la imagen por una más pequeña.
Paseo al son de cañas
Entre los saltos y plumas de los chunchos resaltan las cañas que son instrumentos aerófonos de cañahueca, que pueden alcanzar más de dos metros de largo y que acaban coronados con un cuerno de cuero de vaca. Su sonido se escucha en la ciudad de Tarija sólo en San Roque.
En el cierre de la fiesta, las cañas se suman a los tambores para acompañar el largo recorrido de la imagen principal de San Roque, que va de capilla en capilla y de iglesia en iglesia por todo el centro de la ciudad. Detrás, desfilan los bailarines coloreando las rutas con las pañoletas, sombreros y plumas que los engalanan.
Lo particular de esta fiesta es la absoluta ausencia de bebidas alcohólicas, las que son reemplazadas por la venta de alojas de maní, las empanadas y los rosquetes blanqueados y la comida típica de la época.
Por la gran afluencia de visitantes y peregrinos que llegan desde otros departamentos y países como Argentina, el 24 de agosto de 1992 se promulgó una Ordenanza Municipal para la declaratoria de la Fiesta de San Roque como Patrimonio Histórico, Religioso y Cultural. Para el 8 de septiembre de 1998, la Fiesta de San Roque fue declarada como Patrimonio Histórico Religioso y Cultural.
Los chunchos
Al revivir la tradición del milagro del leprosario, los chunchos devotos hoy representan a los enfermos; recuerdan la época en que estos hombres bajaban a la ciudad para pedir limosna, alimento y agua. En la actualidad, como parte de su promesa, los chunchos devotos de San Roque bailan seis días, con un intervalo de dos días cada tres jornadas.
Con los años, la vestimenta de los chunchus ha cambiado, pero aún conserva sus elementos característicos, que fusionan tanto la cultura occidental como la guaraní. El turbante ceñido a la cabeza del promesante es un tocado hecho con plumas dispuestas en cinco aros y teñidas de colores: encima, las blancas seguidas de las rojas, verdes, azules, amarillas y naranjas.
La cabeza de los chunchus está cubierta por un gran pañuelo que llega hasta la espalda. En su parte inferior se fijan lentejuelas, cintas, bordados y espejos. De allí cae un velo transparente que cubre el rostro del promesante, evocando a los enfermos que escondían sus rostros lacerados.
El ponchillo es una capa de seda que baja de los hombros hasta la cadera. Allí se encuentra con un pollerín que cubre las piernas del chuncho. El atuendo se completa con una flecha en la mano.
El “Encierro”
La jornada particularmente significativa es el Día del Encierro de la fiesta que es cuando los bailarines prácticamente recorren toda la ciudad antes de “encerrar” al santo hasta el próximo año.
Más de 2.000 chunchos, acompañados por cañas y tambores, inician su trayecto en la catedral central de Tarija; siguen por la iglesia de San Francisco, el hospital, hasta llegar a la iglesia de San Roque, el lugar donde despiden la imagen del “taita curador”.
Este último día, los chunchos llegan a bailar hasta ocho horas continuas. Su objetivo es cumplir con la promesa de fe que formularan a San Roque. En la jornada del “Encierro” toda la población de Tarija goza de asueto, a fin de que la mayoría de los fieles pueda compartir y se sume a su mayor fiesta tradicional religiosa.
La festividad concluye después de despedir al santo con la bendición y los fuegos artificiales en el atrio de la iglesia de San Roque.

Texto: José Luis Aguirre
Fotos: José Luis Aguirre y César Llanos Llanos
Fuente: http://www.la-razon.com/versiones/20091018_006884/nota_277_895419.htm

1 comentarios:

Anónimo dijo...

todo aquel que venevere u nsanto o dioses hecho de manos de hombre no entrara al reino de dios"idolatras!!!!!al unico dios que se honra y hace verdaderos milagros es jehova jireh,dios de nuestra creacion!

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