PachaKamani-Radio 03-2T de 06/2018. Entrevista a Michelle Bigenho antropóloga de la música.


En el presente programa cumplimos con una deuda, la entrevista a Michelle Bigenho, violinista, antropóloga e investigadora de la música en la región de Los Andes y en especial en Bolivia.  Comenta a PachaKamani un poco de su vida y proceso académico mostrando los principales hitos que hicieron a los estudios de mayor importancia de su carrera. Nos habla de su rol personal como violinista y antropóloga social y su perspectiva de la investigación. Con lo cual también nos comparte algunas piezas musicales que Bigenho registró en su trabajo de campo y como parte integrante de la agrupación Música de Maestros. Citamos un fragmento de su presentación:
“Soy un antropólogo sociocultural cuyas especializaciones incluyen indigenismo, derecho, música y estudios de performance en la región andina. Mi trabajo involucra la indigenidad en sus intersecciones con metodologías alternativas y participativas, propiedad cultural e intelectual, política patrimonial, racialización, política de desempeño y nacionalismo. Mi investigación, publicada actualmente en dos monografías y múltiples artículos y capítulos, ha involucrado la etnografía en Bolivia desde 1993, y cada proyecto involucra a las comunidades locales de distintas maneras. La interpretación musical en el violín ha sido una parte integral de mi enfoque etnográfico.”



Sitios web relacionados a Michelle Bigenho:




SIMPOSIO INTERNACIONAL: 
"REFLEXIONES SOBRE LA PATRIMONIALIZACIÓN DE LA MÚSICA EN BOLIVIA"

PARTICIPAN:
Lunes 25 de abril de 2016
Gloria Villaroel S. –PachaKamani.
Richard Mújica A., PachaKamani; CIDES – UMSA.
David Mendoza S. – Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.
Sebastian Hachmeyer, Facultad de Ciencias Sociales - Lund University.
Milton Eyzaguirre, Museo Nacional de Etnografía y Folklore.
Martes 26 de abril de 2016
Bernardo Rozo, Carrera de Antropología – UMSA, Colectivo ALTA-PI Colectivo AACC (Antropología del Arte y Crítica Cultural).
Walter Sánchez, Instituto de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas, Universidad Mayor de San Simón (Cochabamba).
Henry Stobart, Departamento de Música, Royal Holloway, Universidad de Londres
Michelle Bigenho, Departamento de Sociología y Antropología, Colgate University.
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En Bolivia, como casi todos los países en América Latina, la práctica musical es una de las expresiones culturales sobre la cual se ha propuesto y aplicado una variedad de conceptos, paradigmas y políticas. En la mayoría de los casos estos criterios fueron prestados de otros países y aplicados al nuestro, casi sin reflexión de sus efectos. Si bien, seguir estos paradigmas (hipotéticamente) nos llevaría a mejorar nuestra forma de vida, estos modelos curiosamente no respondieron con las expectativas; por el contrario, algunas de estas resultaron contradictorias.

Los aspectos culturales no han estado al margen de esta modalidad. Tanto los convenios como otros modelos político-culturales han tenido gran influencia en la historia boliviana. En este marco, el Patrimonio Cultural Boliviano (Ley Nº 530), un concepto de gran alcance y de gran importancia, tanto en nuestro país como en el exterior, también fue influenciado por estas corrientes.

Por otro lado, Quintero Rivera (2005) provoca el cuestionamiento a la construcción que hace la modernidad de la música, su intención de universalidad y su calidad de instrumento de jerarquización cultural. Ello invita a discutir dos procesos: por un lado, la institucionalización que la “música racional/occidental” ha tenido mediante la educación “formal” (la escuela y los conservatorios de música) y, por otro, comprender por qué la música no occidental, “folk” o “étnica”, tenía que ser necesariamente “traducida” al molde occidental para ser conocida en contextos urbanos o mundiales. Asimismo, la producción musical también se encuentra en el epicentro de una serie de tensiones y ambigüedades: la propiedad intelectual, el dominio público, el patrimonio cultural (Bigenho et al., 2015). En suma, estaríamos hablando de la instrumentalización exótica que hace la modernidad “occidental” de la música del “otro”, la cual tiene implicancias en el desarrollo de las investigaciones sobre la música. Entonces debemos preguntarnos ¿cómo es abordada la relación entre música, cultura y las políticas culturales?

El patrimonio cultural hoy en día, se ha tornado más complejo. Esta complejidad hizo que constantemente se fueran creando e implementando conceptos, que tienen la principal tarea de completar y dar mayor sentido y especificidad al llamado patrimonio cultural. Pero, curiosamente esta reflexión o necesidad, de dotar de mayor coherencia al Patrimonio Cultural, no trasciende el ámbito abstracto de lo teórico. Por ejemplo, luego de hacer uso, por varios años, de una concepción de patrimonio Cultural que respondía más a aspectos culturales monumentales o arqueológicos, se vio la “necesidad” de añadir o dividir a este en dos grandes ramas: la tangible (relacionada a los aspectos culturales “físicos”), y la intangible (otros elementos culturales como la música, los ritos, las fiestas y otros que se supone no tienen un soporte físico). Con el pasar del tiempo y principalmente por los nuevos convenios entablados con la UNESCO, se comienza a utilizar el concepto de Patrimonio Inmaterial como un símil de Intangible, por un lado; y por otro, se inicia un afán de entender los alcances y limitaciones que surgen al diferenciarla del término “patrimonio material”. Este hecho, induce a cuestionar: ¿Cuál es la pertinencia aplicable de la división terminológica del Patrimonio Cultural? ¿De qué forma coadyuvan, estas definiciones, en el manejo, uso y comprensión del Patrimonio Cultural en general? 

En lo que a los estudios sobre la música se refiere, para el caso boliviano, es necesario analizar la forma de relación entre las perspectivas entre la antropología y la etnomusicología. Los inicios del siglo XX en Bolivia, si bien presentaron cierta relación cronológica con las “investigaciones precursoras” y el folklore, éste último tuvo mayor raigambre debido a su relacionamiento académico con las escuelas de américa latina, por un lado; y por otro, al rol del estado con las tendencias de la política pública. Poco a poco, desde mediados de la década de 1970, los criterios de UNESCO y el patrimonio cultural van incorporándose con fuerte vinculación al mercado desde distintas vías (industria cultural, turismo y desarrollo). Recién después del periodo de la dictadura se añadieron posturas contextualistas las cuales coincidieron con estudios de musicología histórica y de música popular-urbana (Mújica Angulo, 2014). A partir de las consideraciones anteriores, conceptuales e históricas, el Simposio Reflexiones sobre la patrimonialización de la música en Bolivia, tiene los siguientes puntos de reflexión: a) Procesos de patrimonializacion en Bolivia, b) Reflexiones acerca de la teoría y metodológica utilizada en la patrimonialización actual y su aplicación en la política pública, y c) Discutir la relación entre las prácticas y expresiones de la cultura musical y sus acciones en la política pública. Son los ejes entorno a los cuales se abordó el tema del patrimonio de la música en Bolivia

La organización del evento está a cargo de PachaKamani. Colectivo que agrupa a investigadores en las ciencias sociales, que tiene como eje a la interculturalidad y ha sido creado para proyectar actividades y encaminar planes que vayan en beneficio de las comunidades en las que se implementen acciones, revitalizando y resguardando la identidad cultural, sus conocimientos y saberes. Las expresiones y productos culturales deben abrirse al entendimiento y conocimiento de la población con el objetivo de entablar una relación de tolerancia y conocimiento de saberes, desarrollando un ambiente intercultural.

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Contactos: 
pachakamani@gmail.com
(591) 71286426 - (591) 73090072
https://www.facebook.com/pachakamani


Don José Antonio Jimenez enseña a construir la Caña, instrumento tradicional de Tarija (Bolivia), en su casa de San Andrés. 


Don Justo Soto es el más antiguo músico tradicional de Tarija (vivo), fundamental en las fiestas religiosas - tradicionales, como la de San Roque, y en la transmisión de conocimientos culturales. En este video se puede saber cómo se fabrica la "cola" de la caña.


La revista ArqueoAntropológicas (Año 4, Nº 4. 2014), publicada por El Instituto de investigaciones Antropológicas y Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón (Cochabamba), incluye como parte de una serie de investigaciones, el artículo titulado: 
El autor delinea un denso panorama de las principales corrientes teóricas con las que los investigadores se han acercado a la comprensión de la música y las sonoridades de las sociedades andinas de la Bolivia del siglo XX, principalmente en el ámbito rural. este recorrido lo lleva a considerar, de manera global, las influencias de las principales corrientes internacionales que van desde los iniciales abordajes desde la “musicología comparada” -primeras décadas del siglo XX-, los acercamientos “etnomusicológicos” –desde mediados de este siglo hasta por lo menos la década de 1980- hasta, finalmente, desembocar en lo que actualmente se ubica dentro de un ámbito amplio reconocido como “antropología de la música”. Dentro de estos marcos globales, matiza los principales énfasis de las investigaciones realizadas en la parte andina de Bolivia que van desde aquellos estudios descriptivos –necesarios en los primeros momentos– hasta aquellos que son postulados a fines del siglo XX asociados a miradas inter-disciplinarias que combinan la antropología, la acústica, la sociología, la historia. Al constituirse en una suerte de “estado del arte” diacrónico, resulta enriquecedor en la medida que posibilita miradas prospectivas y nuevos derroteros posibles sobre el estudio de la música y las sonoridades en Bolivia.

Link del Artículo: http://bit.ly/1xifdQK
Link de la Revista completa: 

Un texto muy importante para el estudio de la Etnomusicología es el de Rodolfo Holzmann "Introducción a la Etnomusicología: Teoría y Práctica".
Se efectúa un recuento histórico del desarrollo de la especialidad a nivel mundial, discutiéndose temas tales como la aculturación, la educación, entre otros. se tratan sugerencias para el trabajo de campo, la investigación de gabinete y la organización del material sonoro y los archivos. Para ello proporciona modelos de fichas de recopilación y conservación de la música recogida. Finalmente, añade una referencia crítica a transcripciones musicales de varios autores.
Disfrútenlo.

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Revista Cultural Multimedia: “PachaKamani”

Revista Cultural Multimedia: “PachaKamani”
Año: I — Nº 001, Junio 2011, La Paz—Bolivia, Formato: DVD-ROOM

Recientemente, en el mes de mayo, celebrábamos una de las festividades más grandes en el sector andino, nos referimos a la fiesta de la Cruz del Sur en honor a la Chakana. Además de ello, nosotros PachaKamani, celebramos seis años de existencia. Y luego de la respuesta de todos ustedes, en internet a través de este portal, vimos por conveniente pasar a la siguiente etapa.


Por ello, ponemos a disposición de todos y todas una producción video gráfica multimedia. Con este trabajo iniciamos la tan esperada temporada de la publicación de nuestra revista en formato audio visual (DVD-ROOM, documental y multimedia) a la que también denominamos “PachaKamani”.
Es así, que este primer número está conformado por un disco en formato DVD, orientado a su uso en los reproductores convencionales; además, para aquellos que tienen computador, pueden encontrar en este disco información complementaria, compuesta principalmente por documentos de texto en formato PDF.
Esta obra compila: El video documental titulado “Tejiendo el Género en la Cultura”, una explicación detallada del textil andino (desde su elaboración hasta su uso en relación al género) a cargo de Gloria Villarroel Salgueiro (Antropóloga). Luego, incluimos una entrevista a Bernardo Rozo (Etnomusicólogo) que nos presenta su libro recién publicado: "Curaciones de Luna Nueva: Saberes, prácticas y productos musicales en Lomerío" un gran a porte a las investigaciones etnomusicológicas en Bolivia, ya que añade un anexo metodológico en esta área. En lo que respecta a dos documentos en PDF presentamos dos artículos: (1) El Género del Achachil Wara Wara en Chojñacota, de Gloria Villarroel Salguerio; y (2) ¿Bailar o Danzar? Reflexiones en torno al uso y contextualización del significado de la danza, de Richard Mújica Angulo.

Este trabajo está a dispocisión en librerias y centros de distribución en la ciudad de La Paz. Esperamos contar con tu apoyo en las próximas producciones, ya que se viene la inclusión de textos íntegros de investigación antropológica y de otras ramas investigativas, comentarios de libros, reportajes culturales y los artículos que tu y otr@s herman@s quieran publicar; pues esa es la tarea de Pacha Kamani, la difusión de la información…”abrir las puertas del conocimientos a tod@s”.
Equipo PachaKamani.

C O N T E N I D O:
• Video Documental: “Tejiendo el Género en la Cultura”
• Entrevista: Curaciones de Luna Nueva: Saberes, prácticas y productos musicales en Lomerio
• Artículo Nº 1: El Género del Achachil Wara Wara en Chojñacota
• Artículo Nº 2: ¿Bailar o Danzar? Reflexiones en torno al uso y contextualización del significado de la danza
• ¿Qué es PachaKamani?

Puntos de distribución:
- Archivo de La Paz: "Casa Montes", calle 6 de Agosto Nº 2080, Telf. 2441416
- Librería YACHAYWASI. Av. Villazón Pasaje Bernardo Trigo nº 447. Telf. 2441042
- Biblioteca Fundación Xavier Albó, Final Calle Chaco Nº 1161, esquina Ostria; Edificio de la Universidad de la Cordillera. Alto Sopocachi (Cancha San Luis), Telefax: (591-2) 2416058;

En los últimos años, influenciado por la reciente dinámica política en Bolivia, se ha producido un afán por “conocer” ciertas generalidades del ambiente festivo, musical y de danza del departamento de La Paz. Este interés fue bien recibido por la celebración del Bicentenario de este departamento.
Este contexto facilitó la publicación de algunos textos relacionados a las danzas y músicas de carácter autóctono o “tradicional” interpretadas en la actual región que comprende el departamento de La Paz.
Por otro lado, el interés despertado no sólo se orienta a instituciones y autoridades sino también en la población en general. Por ello, con la intención de coadyuvar en la difusión de estos trabajos seguidamente hacemos una breve descripción de estos trabajos.
El texto “Registro de Música y Danza Autóctona del departamento de La Paz” es un trabajo realizado en el marco del Plan de Desarrollo Departamental de la Gobernación de La Paz, la difusión de este material está orientado a la promoción cultural, ya que el libro contiene fichas donde se menciona el nombre, origen, procedencia, época de interpretación de la danza, además de los participantes, coreografía, acompañamiento musical, vestimenta, antecedentes históricos y otros aspectos. Además, esta producción literaria cuenta con 101 danzas de las 20 provincias del departamento de La Paz. Tiene cuatro capítulos con las siguientes características: fichas de registro, instrumentos musicales y partituras, calendarios y patrimonios culturales.
Por otra parte, este texto cuenta con un DVD con 60 danzas de las provincias del departamento. El documental narra sobre el nombre, origen, procedencia, época de interpretación, participantes y coreografía, acompañamiento musical, vestimenta, y antecedentes históricos de la danza.
El segundo libro titulado “Cada año bailamos – Sapa maraw thuqht’apxirita: Danzas autóctonas del Departamento de La Paz”, publicado en el marco del Bicentenario, es una investigación de la antropóloga austríaca Eveline Sigl.
Este estudio abarca 75 danzas que no sólo son analizadas en el libro, sino que también pueden ser vistas en un DVD que acompaña la publicación. “Alrededor de un 50 por ciento del texto consiste de testimonios de los propios bailarines que explican la función y el sentido de la danza”, explica Sigl, quien trabajó en esta investigación junto a Elena López Zenteno y David Ordóñez Ferrer.
Estos trabajos sin duda ayudan a “conocer” las danzas y músicas existentes en este departamento. Y si bien algunos especialistas mencionan que son generales, pensamos que la finalidad de divulgación general es lo valioso de estos, sin mencionar el complemento audio-visual que tanta falta hacen a este tipo de trabajos.

Fuentes:
http://www.eldiario.net/noticias/2010/2010_04/nt100428/6_02clt.php
http://www.continental.com.ar/nota.aspx?id=932220

Pinquillos embriagadores y diablos tentadores

Un equipo de investigadores nacionales y extranjeros concluyó la primera parte del proyecto “Pinquillos embriagadores y diablos tentadores”. Se trata de un estudio sobre la tarka, un instrumento de viento, pensado para el impulso de la etnomusicología en Bolivia.
El trabajo aborda en profundidad la investigación sobre la tecnología del instrumento hecho de madera y caracterizado por un silbato en la boquilla, su importancia en la región andina durante la época de la lluvia. Es un estudio social, antropológico y etnomusicológico.
La etnomusicología es la disciplina que estudia todos los tipos de música e instrumentos.
El etnomusicólogo Arnaud Gerard, uno de los investigadores del proyecto, explicó al Servicio Informativo que una de las intenciones del trabajo es “impulsar la etnomusicología boliviana, una ciencia moderna que surgió a finales del siglo XIX, porque en Bolivia no existe una carrera sobre esta disciplina”.
Aseguró que no existe un estudio completo sobre este instrumento, ni libros sobre el mismo, sólo publicaciones breves.
El trabajo de campo es amplio, el equipo de investigadores recorrió las poblaciones más importantes donde se toca la tarka. Desde Humawaca que está al norte de Argentina, Sur Chichas, Tupiza, pueblos de los alrededores de la ciudad potosina, Macha y Tinguipaya en el norte del departamento de Potosí, Tarabuco en Chuquisaca. Pampaullagas y Curawara de Carangas en Oruro, y San Pedro de Curawara y los alrededores del Lago Titicaca de La Paz.
“El objetivo –explicó– fue hacer conocer su origen, la relación del instrumento con las comunidades, con las fiestas, el desarrollo social”.
El investigador dijo que la tarka sólo es tocada desde noviembre cuando empieza el festejo de Todos Santos hasta principios de febrero, cuando termina la fiesta del Carnaval, que precisamente, ese es el tiempo de las lluvias.
De acuerdo con las creencias andinas, el espíritu del diablo o el sajra (en aymara) se libera en la época de la lluvia y anima para que se toque la tarka, además de inducir en ciertos comportamientos de los campesinos.
Origen
Gerard explicó que el estudio sostiene dos hipótesis sobre el origen del instrumento. “No queremos hacer afirmaciones, entonces dejamos estas hipótesis para que otros investigadores continúen”.
Está confirmado que fue creado durante el coloniaje. Una hipótesis sostiene que habría tenido influencia de la flauta dulce traída de Europa a América durante la colonia, de ahí la tecnología de la boquilla en forma de silbato.
“Entonces puede ser que a la flauta le hayan puesto un sonido andino, además tiene una perforación diferente con discontinuidades, de manera que emite el sonido ‘tara’ en quechua o ‘richa’ en aymara”. Por tanto, el libro realiza una profunda explicación sobre la tecnología musical de la tarka.
La segunda hipótesis dice que el ancestro del instrumento sería el pinquillo, instrumento de viento parecido a la quena creado en la región de Los Andes, pues su presencia está desde Ecuador hasta Bolivia.
Fabricación
Los investigadores encontraron en la población de Hualata camino a Sorata, provincia Omasuyos de La Paz, la fábrica más importante de tarka, donde toda una familia se dedica a este trabajo. Se llaman los tarqueros y en aymara, tarkluriris.
Otro centro de producción del instrumento es Pampaullagas cerca de Orinoca, al sur de Oruro donde las fabrican en madera blanca de Chuquisaca, llamada tarco y su nombre científico es Jacaranda.
Esta información y capítulos sobre la organología y acústica de la tarca, sirenas y diablos, y trabajos de campo (región por región) estarán en el primer tomo de Pinquillos embriagadores y diablos tentadores que en poco tiempo será presentado en la ciudad de La Paz y en homenaje al bicentenario de Potosí.
El proyecto fue impulsado con apoyo internacional y la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí. El equipo que trabajó en el primer tomo está integrado por Henza Starat, Rosalía Martínez (etnomusicóloga en Francia), Rubén Pérez (etnomusicólogo argentino) quien falleció durante el proyecto, la belga Isabelle Versteraet fundadora del Instituto Boliviano de Estudios Municipales (IBEM), Gerard Borras investigador en Francia, y Arnaud Gerard.
Los investigadores nacionales trabajan en el segundo tomo sobre este estudio que estará concluido después de marzo.

Fuente PIEB: http://www.pieb.com.bo/nota.php?idn=4716

IMPERDIBLE: Entre el 19 al 21 de este mes se realiza en el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba, la XVI versión del Festival Luz Mila Patiño, dedicado al Violín en los pueblos indígenas y campesinos. El Centro abrirá sus puertas a partir de 19:00 durante esos tres días y la entrada es gratuita.

XVI FESTIVAL (2010): EL VIOLÍN EN LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Este año (2010), la XVI versión del Festival Luz Mila Patiño vuelve a Cochabamba, en un evento dedicado a mostrar el arte del violín en los pueblos indígenas y campesinos de Bolivia con el objetivo de generar un espacio de Encuentro Intercultural entre los principales maestros indígenas y campesinos del violín y la población de Cochabamba. En este contexto, se contará con la participación de unos 100 músicos violinistas, cantantes y bailarines quechua, chapaco, chaqueño, guaraní, chiquitano, guarayo y mojeño. Asimismo y de manera paralela, se tiene prevista la realización de un “Conversatorio de Maestros Indígenas y Campesinos de Violín” con el propósito de abrir un espacio para el libre intercambio de opiniones, visiones y experiencias, compartida de diálogos sonoros, a fin de que los maestro puedan interactuar entre sí y ampliar los conocimientos que se tiene sobre la interpretación del violín en Bolivia. Asimismo, se prevé una exposición de técnicas de construcción de violines con maestros provenientes de los distintos pueblos indígenas, quienes mostrarán las técnicas locales de la fabricación de este instrumento en el país.
Una vez concluido el Festival, en las instalaciones del Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño se llevará a cabo el Simposio de Musicología denominado “El Violín en el Espacio Boliviano”, evento en el cual destacados investigadores académicos, nacionales e internacionales, se reunirán para exponer sus investigaciones e intercambiar opiniones y experiencias sobre la diversidad de repertorios, músicas, técnicas de ejecución y sobre la historia de la presencia del violín en nuestro país. El ingreso a todas las actividades del festival, es libre.
HISTORIA DEL FESTIVAL
Instituido por el Conde de Boisrouvray, en homenaje a la que fue su esposa Luz Mila Patiño, el Festival "Luz Mila Patiño", si bien fue fundado en 1951 para apoyar a la música académica, se inicia como un proyecto para apoyar las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas y campesinos, en 1971. Ese año, se realiza la primera versión, bajo la forma de llamamiento a conjuntos de danzas folklóricas para un “concurso premiado”, con el objetivo de poner en relieve y descubrir el patrimonio folklórico y etnológico boliviano. Se presentan varios grupos, entre los que destaca "La Diablada" de Oruro, que es declarada ganadora del evento.
Dos años después, en 1973, se organiza la II versión del Festival; para ello, se invita al destacado coreógrafo Mario Leyes, proponiéndole organizar un cuerpo de baile y al director de coros Sergio Vargas, encargándole formar un grupo vocal capaz de acompañar musicalmente al cuerpo de baile del profesor Leyes. Producto de esta invitación se crea la Escuela de Danza Folklórica, cuyas presentaciones grupales desde abril de 1973, se convierten en insumo de lo que sería el II Festival Nacional "Luz Mila Patiño" (1974), bajo la forma de un concurso premiado. En esa versión los objetivos del Festival se delimitan aún más y comienza a ser organizado como un espacio de Encuentro dirigido a promover y potenciar las expresiones más destacadas de la cultura de los pueblos indígenas y campesinos de Bolivia y a promover su conocimiento mediante el estudio etnológico y sociológico.
Siguiendo esta línea filosófica y política cultural de potenciación de la diversidad y de encuentro intercultural, la III versión, convocada para el año 1976, concretiza sus objetivos poniendo énfasis en la promoción de la riqueza y diversidad cultural indígenas aunque todavía no descarta la participación de agrupaciones folklóricas que mantengan rasgos de autenticidad. Con este espíritu, la Convocatoria del III Festival propone dos objetivos: (1) difundir las manifestaciones culturales de las regiones menos conocidas del país y, (2) poner en escena la riqueza cultural de las unidades socio-culturales del Oriente, el Chaco, la Amazonía y los valles sur-andinos. De esta manera, llegan a Cochabamba grupos de músicos mojeños, chapacos, chiquitanos, Guaraní-Izozeños así como el conjunto folklórico “Los Masis”. Paralelamente al Festival se realiza una feria artesanal donde se exponen instrumentos de música, cerámica, textiles, cestería, y un coloquio científico sobre el folklore, evento en el que participan personalidades como Hernando Sanabria, Alberto Guerra, Rogers Becerra, Víctor Vara Reyes, Marcelo Thórrez y Rafael Anaya.
El año 1978 el Centro Simón I. Patiño convoca al IV Festival dedicado a las comunidades andinas, buscando presentar “danzas y música preferentemente de origen prehispánico o, si son del período colonial, que mantengan sus características tradicionales sin influencia del folklore citadino”. Al igual que en el anterior Festival, todo el proceso es organizado de manera participativa con coordinadores regionales. Este festival, descrito por la prensa como un “grandioso 'tinku' musical”, es estructurado en dos partes: la presentación de más de 250 integrantes, músicos y artesanos de comunidades campesinas, pertenecientes a los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba, en el que se presentan tropas de Julu Julu, Choquelas, Lakitas, Jula Jula, Pinkillu, Sikuri, Lichiwayu, Paceños, Chiriguano, Tarka y, una exposición de textiles de las diferentes zonas altiplánicas, acompañada de una presentación “en vivo” de tejedoras. El Festival es acompañado con presentaciones callejeras, cuyo propósito es literalmente “tomar la ciudad” con música, bailes y despliegues coreográficos; esto tuvo un impacto tan fuerte que provocó diversas reacciones en sectores intelectuales y citadinos.
La presencia de esa diversidad y riqueza marcó el rumbo de las políticas culturales vinculadas al Festival. En ese contexto, el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño promueve la llegada del etnomusicólogo suizo, Max Peter Baumann, quien inicia investigaciones en Bolivia. Es el momento en el que el Festival comienza a ser acompañado con investigación etnográfica y etnomusicológica y se inicia la implementación del Centro de Documentación de Música Boliviana, hoy Archivo Sonoro. Paralelamente se inicia una política de publicación de los materiales grabados y filmados a fin de que apoyen procesos dentro de las mismas comunidades.
El V Festival (1980), tiene el apoyo del Dr. Baumann. El evento es concebido como un “Encuentro con la música, la danza, y la artesanía autóctona”, poniendo en relieve los valores musicales y dancísticos de diferentes regiones andinas de Bolivia “a fin de que el país pueda conocer y conservar esta riqueza invalorable que forma parte de su patrimonio y que da a Bolivia un puesto excepcional en este campo”. Paralelo al Festival se realiza una Exposición de 300 tejidos andinos y de "warmi munachis".
El VI Festival (1984) se realiza en el Centro Simón I. Patiño con el propósito de representar la diversidad sociocultural del país, con la participación de comunidades y pueblos indígenas de Potosí, La Paz, Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, Oruro, y Beni y es difundido a nivel nacional por la televisión estatal. Si bien la parte central del Festival se realiza en el Centro, se organizan varias presentaciones en Cliza y en el Coliseo de la Coronilla. Además se expone una colección de instrumentos musicales etnográficos y otra de instrumentos musicales prehispánicos prestada por el Museo Arqueológico de la UMSS; asimismo, se realiza una feria de la comida a fin de mostrar la riqueza culinaria de la región.
La VII versión (1986) marca un cambio en la política cultural vinculada al Festival. Dedicado a la música y las danzas tradicionales de lo que fue el antiguo espacio misional jesuita en Moxos, el Festival es realizado en el departamento del Beni, con el objetivo de promover procesos locales y el fortalecimiento de las identidades culturales comunales. Se da también un cambio en las metodologías de investigación, incidiéndose en trabajos localizados y que generen un impacto más directo en las comunidades, para lo cual se trabaja directamente con los Cabildos Indigenales. De esta manera, se logra involucrar a los Cabildos Indigenales Canichana, Mojeño, Itonama, Baure y Sirionó en todo el proceso. Dos eventos se organizan de manera paralela: el Encuentro de caciques de los Cabildos Indigenales del Beni a fin de promover su organización y el Simposio "La Música de Moxos y su Contexto Histórico-Cultural", evento en el que participan investigadores de la talla de Rógers Becerra, Joseph Barnadas, Fernando Cajías y Antonio Carvalho.
Siguiendo esta línea de regionalización, la VIII versión (1988) se dedica a la macro unidad cultural conocida como el Norte de Potosí, logrando la participación de tropas de músicos provenientes de los ayllus (unidades territoriales) como los Macha, Chayantaqa, Layme, Jukumari, Pocoata. De manera paralela, se realiza una muestra fotográfica sobre el ritual del Tinku, registrada por el fotógrafo Fred Savariu, se realiza un festival del vídeo con temáticas indígenas y se presentan dos documentales producidos por el Centro: “La Fiesta de la Cruz en Macha” y “Bombori”. Asimismo, se exponen instrumentos musicales provenientes de los ayllus participantes.
La idea de hacer del Festival un "espacio de encuentro y confraternización de las diferentes comunidades pertenecientes a una gran macro unidad cultural", nacida en este Festival es la que primará en las siguientes versiones. Así, el IX Festival (1991) se orienta a promover no sólo las expresiones musicales y copleras de los campesinos chapacos, sino a generar procesos de encuentros macro. Por tal motivo, se organizan treinta festivales con las Sub-centrales campesinas y, en una segunda fase, seis festivales con las centrales provinciales. Los músicos seleccionados en esta segunda etapa son los que se presentan en el Festival realizado en Tarija.
La X Versión del Festival (1993) es convocada, bajo el denominativo “La Tradición Chaqueña” buscando caracterizar la tradición musical de los “chaqueños criollos”, sus géneros, sus instrumentos y centrando la atención en las ritualidades vinculadas a la vida comunal. Este Festival, realizado en la localidad de El Palmar, tuvo su cierre en la ciudad de Yacuiba.
El XI Festival (1996) estuvo dedicado a promover la “Música, danzas y máscaras de los Guaraní-Chiriguano”. Llevado a cabo en la comunidad de Ivamirapinta (Capitanía de Kaipipendi-Karowaychu) y ejecutado casi en su totalidad por los comunarios, y los Mburibicha locales Chiriguano, tiene dos eventos paralelos: exposición de máscaras guaraníes, y la presentación de dibujos de niños de las escuelas de San Jorge de Ipaty y de Kopere Loma, ambos presentados en la ciudad de Camiri. En esta versión se presentan grupos de las tres grandes macro identidades Guaraní-Chiriguano: izozeños, Ava y Simba.
Siguiendo la misma filosofía, la XII versión del Festival (1998) se orienta a trabajar con las comunidades afrobolivianas, una de las unidades socio-culturales más invisibilizadas de Bolivia. Concebido de manera conjunta entre el Centro Simón I. Patiño y los representantes del Movimiento Cultural Saya Afro Boliviano, cuenta con la participación de las comunidades afro-yungueñas. El Encuentro se realiza Coripata (Provincia Nor Yungas, La Paz), generando un Encuentro entre los abuelos con los jóvenes y con los niños. En este Festival participan músicos y mujeres cantoras de las comunidades de Mururata, Tokaña, Chijchipa, Santa Ana, San Joaquín, Coscoma, Cala Cala, Dorado Chico, Chicaloma.
La XIII versión del Festival (2001) está dedicada a mostrar toda la diversidad socio-cultural en Bolivia. Este evento, que recuerda los 30 años del Festival, promoviendo una cultura democrática por la paz y por el dialogo intercultural, se efectúa en el Centro Simón I. Patiño. En él se reúne a las expresiones sonoras diversas de quechuas, aymara, guaraní, chapaco, mojeños, afrobolivianos. Paralelamente se realizan dos exposiciones: de fotografías que muestran la historia del Festival y de instrumentos musicales etnográficos y se lleva a cabo el Simposio Internacional de Musicología “La música en Bolivia: De la prehistoria a la actualidad”.

El año 2003 el XIV Festival vuelve al campo pero se modifica en la necesidad de promover a los grupos más pequeños de tierras bajas. Este Festival dedicado a los Esse-Ejja, Tacana, T´simane y los Mosetene, es realizado de manera conjunta con las organizaciones indígenas y realizado en la localidad de Rurrenabaque.
Finalmente, el año 2006, luego de varios años de haberse dirigido hacia las tierras bajas, el XV Festival vuelve a las tierras altas. Concebido participativo, está dedicado a mostrar la riqueza musical, sonora, dancística de los Yampara de Chuquisaca. En el marco del evento, se realiza un Simposio Nacional de Musicología.

Fuente: Los Tiempos - 15/08/2010
http://www.lostiempos.com/oh/actualidad/actualidad/20100815/festival-luz-mila-patino-39-anos-de-encuentros_84844_161770.html

Misti Siku

David Alí (Kirki)
[Saludos, esta vez publicamos un trabajo proporcionado por Kirki, un hermano músico e investigador, que gentilmente nos permitió publicar en el Blog uno de sus artículos presentados en Anales de la Reunión Anual de Etnología 1990 pp. 239-242: ilus, La Paz]

INTRODUCCIÓN

Este trabajo es realizado con un propósito, transmitir el conocimiento de la cultura, más propiamente de nuestra música para que nunca se pierda, y los hombres, que quieren conocer sobre el origen de los instrumentos de música como es del: Mistisiku. Deberán partir de este pequeño aporte.
Quiero exponer los conocimientos adquiridos de las experiencias vividas de los años de dedicación en el campo musical.

HISTÓRICO
El siku, mistisiku va saliendo como materia prima de los Yungas, para luego ser transformado en instrumento de música. Era ejecutado por los mistimestizos de los pueblos donde había una Iglesia Católica y el pueblo tenía una plaza, con cuatro esquinas, a su vez cada esquina se enlazaba con otra calle.
ORIGEN
Las personas mayores cuentan que es resultante de los lakit-sikus. qantusikus, ayqa-sikus o de los pallapalla-sikus.
Quitando un caño de los extremos que no se ejecutan en algunos el caño más grande del arpa o el caño más pequeño del ira siku.
Otros nos indican que el siku es de los locopallapallas.
Siendo de una sola fila excluido los requintos o chulis, los kasallos que son las cañas que sirven de resonancia.
MATERIAL
Los carrizos {cañas delgadas) para fabricar esos instrumentos de siku crece en los Yungas, de la provincia Franz Tamayo, Prov. Murillo, Sus y Noryungas, Prov. Inquisivi, Larecaja. En el interior Pando, Beni, Sucre, Tanja, Cochabamba.

Los finos, son de Zongo y los gruesos de bambú son de !os Yungas. Soqosas o caña hueca de tejer canasto, estos producen en todos los valles del país.
CERÁMICA
Estos sikus ya no se ven, ni se los toca, han sido destruidos completamente por los con¬quistadores.
PIEDRA
No se los ve, solo algunos nos queda en el Museo del Oro (en La Paz). TAMAÑOS
Hay cuatro tamaños:
1. Primera taquiña
2. Segunda taquiña
3. Tercera taquiña
4. Cuarta taquiña
En cada uno de estos tamaños, tiene tres sub-tamaños y estos son: Sanqa Mala Chuli
En otras regiones se llaman: taika, Liku, Kallitu
A su vez, cada uno de los citados es de un par el más grande llamado arka tiene siete caños y el ira es más pequeño tiene seis caños.
EJECUCIÓN
En la ejecución de los mistisikus siempre está tomado el par de sikus y el par de ejecutantes expertos en ira y arka.
Se acompaña con instrumentos de percusión como ser tambor y bombo y un silbato metálico que es el pito común.
USO ESTACIONAL
Se lo ejecuta desde el mes de abril hasta el mes de octubre, desde el domingo de Pascua hasta antes quince días de Todos Santos.
RITUAL
Se toca en la noche más fría del año para compartir con toda la familia y los vecinos al calor de la fogata y el compás de los huayños pasacalles, etc. La serenata hoy por hoy tocan músicas no correspondientes al instrumento, distorsionando y tergiversando la forma de ejecución musical.
FESTIVO FAMILIAR
Techada de casa, como matrimonios, formación de parejas (irpaqas, phusaqas), en todos estos acontecimientos están la familia y los vecinos del hogar.

GRÁFICOS:
Fabricar el Arka
Con la medida de siete caños y el ira con la medida de seis, amarrado por ñach'aña, de dos en dos caños en el ira el último pequeñito es solo. (ver gráfico).

El tabla Siku
Es igual que el mismo mistisikun la diferencia está en la forma que es rectangular; amarrado por dos ñach'aña. (ver gráfico).
CONCLUSIONES
1. Cumple la función de unir a la familia.
2. Marca el paso de la época seca y fría del año.
3. Alrededor de los mistisikus y la percusión, bailan los danzarines.
4. La economía está relacionada con el mistisiku.
5. En la parte músical complementa la vida del hombre andino.
6. Es un medio de comunicación social.
7. Con la música del Mistisiku, se forman las nuevas familias.
8. Las tonadas del mistisiku son huayños: irpastas. cacharpayas, pasacalles, etc.
9. El tablasiku algunos tienen más caños, once y doce, o diez y nueve, siete u ocho,
seis o siete.

INTRODUCCIÓN A LA ETNOMUSICOLOGÍA

Aurora Oliva.
13 de Septiembre, 2000


[Saludos amig@s: Este artículo, da un panorama general al proceso del estudio de la música en la cultura. Muy interesante]

INTRODUCCIÓN

Durante el siglo XIX, Europa tenía el dominio político y cultural de una buena parte del mundo y, por supuesto, se imponía su forma de pensamiento. Musicalmente, por ejemplo, se pensaba que cualquier tipo de música que no fuera occidental era primitiva, inferior y salvaje; este pensamiento aludía, incluso, a la música occidental no culta que realizaban los campesinos. Pero surgió un interés por coleccionar y recopilar música e instrumentos musicales no europeos, y de las zonas rurales, es decir, empezó la necesidad de estudiar la música que realizaba "el otro", "la música exótica", la música de tradición oral, la que no se escribía. Nació así, como una rama de la Musicología (que estudia a la música occidental), la Musicología Comparada, bautizada así por Guido Adler en 1885.

Con el paso del tiempo se desecharon esos conceptos de inferioridad y surgió la necesidad de estudiar la función que realiza la música en una determinada sociedad, desarrollándose la disciplina Etnomusicológica o también llamada Antropología de la Música.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

A comienzos del siglo XX ya se habían realizado importantes grabaciones por medio de los cilindros fonográficos y comenzaron a formarse archivos en Estados Unidos, Alemania y Austria.

La Escuela Alemana de Musicología Comparada se preocupó por recopilar, clasificar y analizar la música popular. Empezaron a cuestionarse y analizar a la música desde su función en la sociedad (esta concepción fue más desarrollada por la escuela Norteamericana, de la cual hablaremos más adelante). Sus investigaciones se centraron más en el sonido por sí mismo, realizando análisis y transcripciones de la música recopilada. Esta escuela está representada, entre otros investigadores, por Curt Sachs, Carl Stumpf, Erich von Hornbostel y Otto Abraham.

En 1914 Curt Sachs y Erich Von Hornbostel desarrollaron el Sistema de Clasificación Organológico, el cual consiste en dividir a los instrumentos en cuatro familias: idiófonos, membranófonos, cordófonos y aerófonos. A partir de esta ordenación todos los instrumentos recopilados tendrían cabida en un sistema clasificatorio.

Por otra parte Béla Bartók (1881-1945), junto con Zoltán Kodály (1882-1967) comenzaron trabajos de recopilación y transcripción de la música popular húngara, incorporando algunos elementos de esta música a sus composiciones. En 1934, Bártok, trabajó para la Academia Húngara de Ciencias, para organizar y publicar el material que había recolectado junto con otros investigadores.

El rumano Constantin Brailoiu (se conoció por sus diferencias con la escuela de Berlín) hizo grandes aportes a la etnomusicología, aunque se le conoció tardíamente, porque su obra fue traducida al inglés y al francés hasta 1973. Brailoiu comenzó a preguntarse cuál era el verdadero objetivo de la etnomusicología y comenzó a plantearse los problemas a los que se enfrentarían los etnomusicólogos; se cuestionó cuál era la relación entre música y sociedad antes de que los etnomusicólogos norteamericanos abundaran en ello. Para este investigador la diferencia entre la música popular y la música culta residía no tanto en el hecho del lugar de donde proviene, sino de la manera en que se crea y es transmitida al resto de la sociedad.

En la Escuela Norteamericana (la cual tiene un desarrollo paralelo con la escuela de Berlín) surge una gran preocupación por la música indígena americana y comienzan a recopilarla el investigador Frances Densmore y más tarde Helen Roberts y George Herzog.

A partir de 1950, la Musicología Comparada, rebautizada en 1959 por J. Kunst como Etnomusicología, empieza a tener un auge mundial. La escuela Norteamericana comienza a fijar sus líneas de investigación basándose en las teorías y métodos de la antropología moderna, y comienza a investigar la música desde la función que desarrolla en una sociedad determinada. Uno de los investigadores más sobresalientes de esta corriente es Alan P. Merriam. Este autor publicó The Anthropology of Music, en 1964, convirtiéndose en un clásico para la etnomusicología.

A finales de los años 50 los etnomusicólogos de E.U., habían desarrollado dos corrientes; por un lado estaban los de formación antropológica encabezados por Alan Merriam, y por el otro los de formación musicológica lideriados por Mantle Hood. Este músico e investigador preocupado por el proceso educativo al que se enfrentaban sus alumnos, desarrolla el concepto de bi-musicalismo (bi-musicality). A grandes rasgos significa que una persona que tiene formación musical europea, al investigar otra cultura musical necesita aprender ese sistema, para convertirse en un bilingüe musical. Este concepto lo plasma en su libro The Challenge of bi-musicality (1960).

A su vez en América Latina surgen estudios y recopilaciones de música popular, partiendo de las corrientes del folklore.

Resumiendo, se puede decir que la etnomusicología ha pasado por varias etapas, a grandes rasgos, son las siguientes:

  • 1) La Etnomusicología nace de una necesidad para poder estudiar y entender la música exótica, de las culturas primitivas, pero manteniendo la visión de que en algunos casos ni siquiera se le podía llamar música.

    Esta disciplina nace como una rama menor de la musicología, es decir, es una musicología de las otras músicas. Surgen la Escuela Alemana de Musicología y la Escuela Norteamericana. En el siguiente cuadro sinóptico analizaremos las diferencias de las dos corrientes:

    ETNOMUSICOLOGÍA ALEMANA

    • estudio del sonido por sí mismo
    • búsqueda de leyes internas del sonido
    • preocupación por el origen y difusión de la música
    NORTEAMERICANA
    • relativismo cultural
    • énfasis al aspecto cultural
    • función de la música en las culturas
    • museográfico

    2) El folklore y la etnomusicología convergen en algún momento y esto da paso a pensar que el fenómeno musical no se resume a ser un arte arcaico, sino que hay que tomar en cuenta la forma en la que se transmite y se crea.

    3) En esta tercera etapa se piensa que la etnomusicología debe estudiar la música que producen los campesinos, dando especial énfasis al proceso creativo.

    4) Y por último se liga a la etnomusicología con las teorías y métodos de la antropología para de esta manera poder abordar el estudio de cualquier tipo de música, incluyendo la que se desarrolla en las grandes urbes y las músicas realizadas para ser consumida por las grandes masas.

    La Etnomusicología o Antropología de la Música, es pues el estudio de los procesos musicales en la cultura, la música como cultura.

    LA ETNOMUSICOLOGÍA HOY

    La Etnomusicología se especializa en la necesidad de entender el fenómeno musical dentro de una sociedad determinada, no importando el género, ya sea ésta una música que se escribe o no. Hay que entender a la música como una actividad del ser humano, con un lenguaje determinado según la cultura en la que se encuentre. Así, a la etnomusicología le atañe la gran labor de estudiar los diferentes géneros musicales que convergen en una sociedad: indígena, popular, comercial, tradicional, académica, etc., y la función y el uso que cumplen estas músicas en cada cultura; es decir, el estudio antropológico del fenómeno musical.

    A la etnomusicología le toca contestar una serie de preguntas que se ha planteado la humanidad a lo largo de la historia: ¿quién crea la música?, ¿cómo se crea? ¿para quién?, ¿para qué?, ¿con que fin?, etc.

    Ahora bien, ¿cuáles son los métodos y las teorías de la etnomusicología para abordar un fenómeno musical en una sociedad determinada que nos permitan establecer la interrelación entre música, cultura y sociedad? Los etnomusicólogos han trabajado sobre este campo y aquí haré un resumen, tomando en cuenta que cada día nacen y se desarrollan nuevas teorías:

  • 1) El Método Comparativo Transcultural. Esta teoría está representada por el cantométrico de Alan Lomax, de su libro Folk Song Style and Culture de 1968. Lomax plantea que a través del canto (que se da en todas las sociedades) se pueden identificar otras partes de la cultura: relación entre los sexos, niveles de comportamiento, la posición de la mujer; es decir, la música simboliza y refleja ciertos rasgos socio-culturales. Por medio de mapas y gráficas, Lomax divide y subdivide al mundo según sus estilos musicales.

  • 2) Estudio Descriptivo de una Cultura. Este enfoque metodológico nos indica que por una parte se encuentra la orientación musicológica y por otra la antropológica; sin embargo también existen momentos en que la música y la antropología están unidas equilibradamente. David McAllester en su obra Enemy Way Music (1954),* nos demuestra la interacción que tienen la música y la antropología, McAllester sentó las bases de un modelo para futuros investigadores. Partiendo de esta metodología trabajarían, entre otros, Alan Merriam (1967),* Mieczyslaw Kolinski (1970),* Mantle Hood (1954),* Hugo Zemp (1971),* John Blacking (1973)* y Bruno Nettl (1975)*.

  • 3) Métodos Lingüísticos y Semiótica Musical. Partiendo de los postulados de la lingüística estructural, se han realizado trabajos de etnomusicología haciendo una analogía entre lenguaje y música, aplicación de la lingüística a la música. Un ejemplo de estas investigaciones es el de Steven Feld: Linguistic Models in Ethnomusicology (1974),* y de J.J. Nattiez: Fondements d'une Sémiologie de la Musique (1975).*

    4) Marco Conceptual Émico. El marco conceptual émico de la antropología cognoscitiva fue tomada por algunos etnomusicólogos para analizar la música y el quehacer musical desde los protagonistas de la cultura, desde cómo la gente percibe su mundo musical.

    En años posteriores han continuado las discusiones y surgido nuevos planteamientos de cómo abordar los fenómenos musicales en la cultura, la fusión de la música y la antropología. Los estudios etnomusicológicos no pueden quedarse en la mera descripción del fenómeno sonoro en sí mismo, deben de tener en cuenta en qué sociedad se están presentando, con una teoría y una metodología determinada. La Antropología de la Música da cabida para estudiar cualquier género musical. Cada día que pasa, la etnomusicología sigue buscando un lugar primordial dentro de las ciencias humanas.

    Para terminar, me permito recomendar algunos autores padres de la etnomusicología y autores contemporáneos para ahondar en el tema (aparte de los ya mencionados) aunque seguramente se quedarán muchos de lado: Bruno Nettl, Christopher Small, Timothy Rice, María Ester Grebe, Rolando Pérez, Arturo Chamorro, Gonzalo Camacho, Anthony Seeger, entre otros.


    BIBLIOGRAFÍA
    • Grebe, María Ester. Antropología de la Música: Nuevas Orientaciones y Aportes 1981 Teóricos en la Investigación Musical; en REVISTA MUSICAL CHILENA # 153-155. Pp52-74. Chile.

    • Díaz Viana, Luis. MÚSICA Y CULTURAS. EUDEMA, Antropología Horizontes. España. 1993

    • Small, Christopher. MÚSICA. SOCIEDAD. EDUCACIÓN. Colección Los Noventas # 86 1991 Alianza Editorial- CNCA. México.

    • Randel, Michael Don. DICCIONARIO HARVARD DE MÚSICA. Editorial Diana. 1989 México.
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  • Fuente: http://www.plazamayor.net/antropologia/archtm/etnomusicologia/
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    Link para DESCARGAR el Artículo: Introduccion a la etnomusicologia.pdf
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    Músicas y Contextos

    LISTA DE ARTÍCULOS:

    Artículo 5: Introducción a la Etnomusicología

    Artículo 4: Músicas y contextos:
    Reflexiones introductorias al estudio de la/s música/s

    Artículo 3: El Qina Qina

    Artículo 2: Los Ajayus de la Música del Carnaval

    Artículo 1: Etnomusicología

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    El primer elemento a aclarar es el supuesto, muy extendido por cierto, de que la música es un “lenguaje universal”. Esta concepción de la música es una herencia principalmente colonial, que poco a poco se está rompiendo gracias a diversos estudios etnomusicológicos (Stobart 1996) que muestran que las músicas, lo único que tienen en común, es el sonido como elemento físico; por el contrario, las estructuras musicales, la estética, y las formas de apreciación que se tienen de estas, son radicalmente diferentes una de la otra de acuerdo a sus contextos (espaciales, temporales, culturales y sociales). Leer más...


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    Los Ajayus de la Música de Carnaval

    Los Ajayus de la Música de Carnaval[1]

    Richard Mújica A.

    La música Originaria Andina posee, al igual que la danza, un importante rol dentro de las fiestas que se realizan durante todo el año. Este rol está íntimamente ligado a los ritos, donde ambos, forman parte vital de los ciclos climatológicos y de producción agrícola y pastoril y sus estadios análogos en el ciclo vital humano.

    Es así que existen alternaciones estaciónales de géneros musicales, danzas e instrumentos, que se asocian a los tiempos y contextos en los que se ejecutan. En términos agrícolas y musicales, el año se divide principalmente entre el tiempo o época de lluvias (jallupacha) y crecimiento; y el tiempo o época seca (awtipacha) y frío.

    Se afirma que los instrumentos como el pinkillu, la tarka, y la kitära (este último interpretada en el Norte Potosí) se ejecutan en la época de lluvias - y que inician su interpretación en la fiesta de Todos Santos, terminando en Carnavales- llamando a las nubes y a la lluvia desde los valles, y ayudando a crecer a los cultivos.

    Mientras que la qina, los sikus , y el charango (este último también del Norte Potosí) “soplan a las nubes”, provocando cielos despejados y heladas necesarias para congelar las papas y hacer el ch'uñu.

    Entonces nos podemos preguntar: ¿cómo es que la música andina posee este "poder"?, ¿qué hace que lo agrícola y climatológico se relacione a los instrumentos?, ¿será que los instrumentos musicales tienen de forma innata esta virtud?

    Una de las características que poseen los instrumentos andinos, y que las diferencia de los de occidente, es que todos los instrumentos tienen su "ajayu" (espíritu) que no es innato al material, sino que les es proporcionado por el ritual del encuentro con el "sirinu".

    Stobart nos dice que este es un espíritu demoníaco que habita en quebradas, cascadas, manantiales o rocas; Arnold al respecto afirma que es un "saxra", también demoníaco; y finalmente Clemente Mamani le identifica como un "warmi anchancho".

    Lo cierto es que el denominado sirinu empieza a salir de la tierra en el jallupacha (tiempo de lluvia); a partir de la fiesta de San Sebastián (el patrón del sirinu según Stobart) en enero se empiezan a recoger las nuevas tonadas (wayñus) que se interpretaran en las fiestas.

    De manera indistinta esta tarea es encomendada, de acuerdo a la región y previa consulta a la coca, tanto al hombre, como intérprete; o la mujer, para quien entre los qaqachaqueños, el sirinu "es el motivador del canto". Este encuentro es principalmente un intercambio de los dones del sirinu, por ofrendas y ch’allas de parte de los músicos.

    Estas nuevas tonadas se interpretaran a partir de estas fechas, hasta finalizar el Anata (carnaval), para luego guardar los instrumentos durante la época del awtipacha; y cuando nuevamente se inicie la época de lluvias se volverán a sacar los pinkillos, pero interpretando temporalmente las tonadas del año anterior, esto hasta volver a recoger los “nuevos wayños” los “wayñus misk'i” (dulces).

    El denominativo "demoníaco" que le dan al sirinu, tiene su origen en la iglesia y su afán de satanizar a todo lo desconocido y todo lo que habita debajo de la tierra. Mientras que para el andino el subsuelo, no es el infierno; sino el Manqhapacha, el espacio de abajo, el vientre de la Pachamama de donde nacemos y el lugar a donde nos dirigimos una vez que abandonemos este mundo, todo nace de ella, y como hemos visto, hasta la esencia misma de la música tiene su origen allí.


    [1] Mújica Angulo, Richard 2003. “Los Ajayus de la Música de Carnaval” pp. 2-I publicado en prensa EL DIARIO, miércoles 5 de marzo, La Paz – Bolivia.

    Richard Mújica Angulo[1]


    Antes de referirme a la música y la danza, como haremos en otros artículos, conviene hacer algunas reflexiones introductorias y un tanto generales, en torno a la mirada y concepción que tenemos de estas dos manifestaciones culturales. Disculpen los lectores, si en este escrito no hago las referencias bibliográficas respectivas, pues admito que me dejé llevar por lo que hasta ahora he percibido en mi corta experiencia musical e investigativa, permitiendo que broten algunos temas (que como verán están basados más en datos “andinos”, específicamente Aymaras, sobre el tema) que poco a poco profundizaremos con ayuda de ustedes. Aún así, intentaré dar un panorama sobre las músicas interpretadas en esta región que hoy se denomina Bolivia.

    El primer elemento a aclarar es el supuesto, muy extendido por cierto, de que la música es un “lenguaje universal”. Esta concepción de la música es una herencia principalmente colonial, que poco a poco se está rompiendo gracias a diversos estudios etnomusicológicos (Stobart 1996) que muestran que las músicas, lo único que tienen en co

    mún, es el sonido como elemento físico; por el contrario, las estructuras musicales, la estética, y las formas de apreciación que se tienen de estas, son radicalmente diferentes una de la otra de acuerdo a sus contextos (espaciales, temporales, culturales y soci

    ales).

    Ejemplo de esto, son las clásicas concepciones que los “folklorólogos” (como Paredes Candia y muchos otros) tienen de la música boliviana: (a) para referirse a la música del altiplano utilizan apelativos como “lastimera”, “monótona” y “triste”; mientras que (b) para hablar de la música de la amazonía utilizan palabras como “cálida” y “alegre”. Esta visión romántica de la música, si bien califica a una “mejor” que la otra, no deja de situarla debajo de otras

    músicas como las “clásicas”. Obras como las de Mozart y otros exponentes europeos muestran mucha belleza pero “diferente”, ya que responden a otra concepción musical (paradigma) que de ninguna forma es comparable a músicas como las que se ejecutan en Bolivia o cualquier otro país latinoamericano; ya que cada una de ellas posee su riqueza, su belleza y sus significados totalmente diferenciados.

    Entonces, ¿quién puede afirmar que los pobladores del altiplano no sienten gran alegría y gozo al bailar sus músicas? Estos prejuicios, son elementos que merman una

    aproximación cabal y no permiten entender las músicas desde un

    a perspectiva intercultural, especialmente a la hora de realizar una investigación; por tanto, estas diferencias muestran claramente que la música no es un lenguaje universal, y nos lleva al segundo punto.

    El entender a la música desde la diversidad, o sea dejar de referirnos a la música como un elemento único y singular, sino desde un sentido plural: las músicas; pues considero, es el primer paso para mostrar mayor apertura a todas las ma

    nifestaciones culturales musicales, no solo de este país sino del mundo.

    Si ubicamos a las músicas de Bolivia dentro de este contexto globalizado (y paradójicamente diverso), encontramos varios elementos que muestran las transformaciones que estas sufren. Entramos así al tercer y cuarto punto: (3) el carácter dinámico que poseen las músicas y, la importancia que tienen (4) los contextos en los que estas se ejecutan.

    Se podría decir, entonces, que estas (las músicas) son también producto de la interacción entre diferentes contextos (como dije antes espaciales, temporales, culturales y sociales) y sus respectivas concepciones musicales-culturales, como lo rural y lo urbano, solo por dar un ejemplo boliviano. Estas transformaciones ya se manifestaron desde la colonia, con la introducción de nuevas concepciones

    e instrumentos musicales (europeos) y la apropiación de estos por las culturas locales; ocasionando así, el surgimiento de nuevas formas musicales, diferentes de aquellas que en cierta forma, mostraron mayor continuidad e intentaron mantener así, los principios musicales “originarios”. Estas transformaciones se sienten hoy más que nunca, no solo por la corta distancia que existe entre “fronteras” o, el papel de los medios de comunicación, sino también por el acceso a la tecnología.

    Si nos referimos a estas “nuevas formas musicales”, encontramos a las llamadas “músicas neo/folklóricas” o “músicas populares”, muy difundidas especialmente en las ciudades (y que son justamente las que mayor apretura han mostrado al uso de las nuevas tecnologías); de las cuales puedo citar a la cueca, la diablada, el carnavalito, el caporal, la morenada, la kullawada, el toba, el tinku, el taquirari, la chacarera, la rueda y otros. Estas tienen la característica de ser post coloniales (en su mayoría) y generalmente se interpretan tanto en festividades de carácter religioso-católico en honor a diferentes santos y vírgenes, así como en festivales, concursos, centros educativos y otras de carácter urbano.

    Otras músicas, menos difundidas que las anteriores, son las denominadas “músicas autóctonas”. Estas músicas han mantenido cierta continuidad en el tiempo, quizá por la distancia, puesto que estas se interpretan especialmente en áreas rurales. L

    as músicas autóctonas tienen la característica principal de ser interpretadas en las fiestas, y están íntimamente relacionadas con ciclos climatológicos y rituales; estos fueron poco a poco superpuestos por otros (calendario religioso católico) luego de la invasión española. Si bien actualmente, las fiestas realizadas en honor a santos y vírgenes son el escenario principal de interpretación de estas músicas, conviven varias músicas y fiestas que se realizan en agradecimiento a la madre naturaleza (Pachamama) y a los seres protectores (Uywiris o wak’as en aymara).

    La mayoría de los nombres de estas músicas están relacionadas al nombre de los instrumentos musicales con los cuales se los interpreta, de entre muchos podemos citar: el sikuri, el qantu, el lakita, el lawa siku, el chiriwano, el jach’a siku, la tarqa, el pinkillu, la qina qina, el chuqila, pusi p’ia y muchos otros instrumentos, que para su inte

    rpretación deben obedecer épocas establecidas: El jallupacha (época de lluvia) y el Awtipacha (época seca).

    Otra música, muy peculiar, es la interpretada en los yungas: la “saya”. Esta música caracterizada por su combinación de instrumentos de percusión y canto, es interpretada por los habitantes afro-bolivianos que fueron trasladados de África a Sud América, en la época de la colonia en calidad de esclavos para el trabajo forzoso.

    En el extremo oriental de las tierras bajas del norte de Bolivia, la influencia jesuita sobre el talento musical chiquitano, moxos y guaraní ha dejado un legado singular que todavía se pone de manifiesto y que se mantiene particularmente fuerte en las tradiciones musicales de la vecina Paraguay. Además de las aventuras económicas, los jesuitas estimularon la educación y la difusión de la cultura europea entre las tribus. Los grupos indígenas de estas regiones crearon instrumentos musicales de artesanía (los famosos violines y arpas que se fabrican actualmente en el Chaco), y aprendieron e interpretaron la música barroca, incluida la misma ópera. Ofrecieron conciertos hasta en los lugares más remotos, con actuaciones de danza y teatro.

    Actualmente, la interpretación de las músicas en Bolivia se ha

    diversificado de gran manera. Esta interpretación esta a cargo de grupos músicas de diferente índole que interpretan músicas de diferentes regiones. Por un lado, los grupos de música neo-folklórica (conformados por instrumentos de viento andinos, charango y guitarra principalmente), los grupos denominados “fusión” (que mezclan instrumentos como el siku, la quena -andinos- con otros como la guitarra eléctrica, el bajo o la batería) y las bandas (grupos de instrumentos de viento “metálicos” -bandas militares- que generalmente acompañan en las fiestas o “entradas” religiosas), en su mayoría, todos interpretan repertorios folklóricos. Mientras que por otro lado, algunos grupos urbanos de música autóctona revitalizan o “rescatan” músicas rurales para interpretarlos en festivales de música en diferentes regiones del país; y los habitantes de diferentes comunidades rurales que continúan interpretando sus músicas-danzas para dar vida a sus fiestas y mediante esta a ellos mismos.

    De esta forma he punteado algunos aspectos (quizá no tan novedosos para algunos) de carácter transversal, creo yo, a la hora de intentar entender otras manifestaciones culturales, como son las músicas y las danzas. En sucesivos escritos continuaremos motivando a la reflexión de nuestros cotidianos musicales y culturales, buscando siembre aclarar nuestros caminos a recorrer y seguir creciendo.

    14 de agosto de 2008

    La Paz - Bolivia



    [1] Egresado de la Carrera de Antropología UMSA, Técnico de UNIPAIN – VDC

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    Link para DESCARGAR el Artículo: Músicas y Contextos.pdf

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